Las poderosas chanclas de hule de llanta
La Sierra Tarahuamara es tan majestuosa como sus habitantes. Los que recorren las veredas por horas para llegar a sus casas, con sus artesanías al hombro o a la espalda para venderle a los visitantes, los que no confían en otra forma de moverse que sus piernas, sus pies, y la chanclas que se los cubren. María es una de ellas. Fue nuestra guía por un breve recorrido en su territorio. Con 54 años, todos vividos de un lado para otro de la sierra, porque no pueden quedarse siempre en un solo lugar, no porque no lo deseen sino porque van a donde hay fuentes de agua más cercanas. Con su brazo señala más allá de donde alcanza la mirada a distinguir algo con claridad. "Vivía por ahí, pero tuve que irme más allá para tener agua cerca", dice. Es difícil imaginar cómo es una vida así cuando estamos acostumbrados a abrir la llave y saciarnos, todavía, del líquido. Es díficil imaginar cómo, con tanta riqueza natural, le falte lo más elemental a quienes son parte del territorio, quienes lo cuidan, lo presumen, lo bendicen. María cuenta eso y habló de sus hijos. De los que están cerca y de los que se han alejado más en busca de oportunidades.
Cuando llegamos a la tiendita que funciona como oficina de turismo del lugar, no sabíamos que sería ella quien nos guiaría hasta las pinturas rupestres. Fue lo mejor que nos pudo pasar. Por suerte, dejó la timidez en la tiendita y se puso platicadora. La clave fue decirle que los 54 no se le notaban, eso la hizo reír. Aunque no era lo importante de su relato, llegamos al tema de las famosas chanclas que los corredores rarámuris usan para correr en la sierra y que los han hecho famosos mundialmente. Ella llevaba un par. Nos dijo que le duran hasta 3 años, que las fabrican ellos mismos, que son la mejor manera de retar a la montaña, que tantas cosas más de las que habíamos escuchado pero nunca de primera fuente. María las mostró orgullosa. Luego accedió a posar para unos retratos. María es hermosa pero el paisaje de fondo minimiza cualquiera de los adjetivos que podrían usarse.
Desafiar eso todos los días no podría entenderse sin la comunión natural entre ella y la tierra a la que pertenece.








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