Las poderosas chanclas de hule de llanta
La Sierra Tarahuamara es tan majestuosa como sus habitantes. Los que recorren las veredas por horas para llegar a sus casas, con sus artesanías al hombro o a la espalda para venderle a los visitantes, los que no confían en otra forma de moverse mas que sus piernas, sus pies, y la chanclas que se los cubren. María es una de ellas. Fue nuestra guía por un breve recorrido en su territorio. Con 54 años, todos vividos de un lado para otro de la sierra, porque no pueden quedarse siempre en un solo lugar, no porque no lo deseen sino porque van a donde hay fuentes de agua más cercanas. Con su brazo señala más allá de donde la mirada alcanza a distinguir algo con claridad. "Vivía por ahí, pero tuve que irme más allá para tener agua cerca", dice. Es difícil imaginar cómo es una vida así cuando estamos acostumbrados a abrir la llave y saciarnos, todavía, del líquido. Es difícil imaginar cómo, con tanta riqueza natural, le falte lo más elemental a quienes son parte del territorio, ...

